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El autotrasplante de intestino delgado como tratamiento para los tumores

Los trasplantes de intestino son un tipo de cirugía poco habitual. Representan una  excelente opción terapéutica para los pacientes afectos de enfermedades sin otra opción de tratamiento. Sin embargo, esta operación es bastante compleja, presenta altas tasas de rechazo (cuando el donante y el receptor no comparten identidad genética) e implica igualmente elevadas probabilidades de infección, ya que tiene un importante impacto en el sistema inmunológico del paciente. Por eso, suelen buscarse tratamientos alternativos si la patología lo permite; aunque en los últimos años han surgido novedosas técnicas encaminadas a tratar los problemas que necesariamente requieren de este tipo de intervención directa.

En España  el primer trasplante de intestino se realizó en 1999 y la Primera serie nacional de trasplante de intestino en receptores adultos se publicó en 2006.

Desde entonces, y según la Organización Nacional de Trasplantes, anualmente se llevan a cabo en nuestro país entre 8 y 10 operaciones de este tipo, incluyendo tanto los casos que afectan únicamente a este órgano (intestinal) como los que implican también otras vísceras (multivisceral). Y si concretamos un poco más y nos centramos en los trasplantes de intestino delgado, observamos que en un país como Estados Unidos los datos también evidencian el reducido número de estas intervenciones, ya que en su territorio se realizaron 141 durante 2015.

Estas soluciones suelen adoptarse en casos de riesgo claro de muerte para el paciente. Por ejemplo, cuando existe una insuficiencia intestinal secundaria provocada por trastornos intestinales, surgen problemas derivados del empleo de vías de nutrición parental total (NPT) o se dan circunstancias como la que especialmente nos ocupa aquí, y que hace referencia a la aparición de uno o varios tumores que invaden localmente la región abdominal y que originan sintomatología que puede ser incompatible con la vida. 

El autotrasplante de intestino delgado para el tratamiento del tumor mesentérico

En la línea de lo ya comentado, los datos hablan de la escasa incidencia de los tumores del intestino delgado dentro de los tumores digestivos. Únicamente representan entre el 1 y el 5 % de los casos oncológicos que afectan al sistema digestivo en los Estados Unidos, con poco más de 10.000 casos anuales en este país y cerca de 1.400 muertes. Sin embargo, su presencia sigue siendo evidente y requiere de la adopción de nuevas técnicas para su tratamiento, tanto para la curación completa de los pacientes en las situaciones de pronóstico benigno como para incrementar su expectativa de vida si la prognosis no es positiva. 

En especial, en estos casos resulta llamativa la prevalencia de los tumores que afectan a la raíz del mesenterio, es decir, a la zona abdominal donde se encuentra el repliegue del peritoneo y que cumple una función de nexo entre los intestinos y la pared posterior. Es lo que sucede, por ejemplo, con los diagnósticos de tumores desmoides mesentéricos o de algunos carcinomas de origen pancreático. 

Habitualmente, los tumores asociados con la raíz del mesenterio se consideran irresecables con las técnicas quirúrgicas convencionales, ya que la aplicación de una resección con los métodos tradicionales puede derivar en complicaciones potencialmente mortales para los pacientes. De ahí que exista una técnica alternativa basada en el autotrasplante de intestino delgado, según la cual el órgano se extrae para llevar a cabo una resección ex vivo, con el objetivo de eliminar el tumor y de limpiar la neoplasia. Así, una vez realizada esta labor, el mismo se vuelve a implantar en el doliente.

Hay que tener en cuenta que, por su localización, estos tumores suelen estar muy cerca de los principales vasos abdominales que riegan los órganos sólidos y las vísceras huecas, lo que incrementa el riesgo de hemorragias. Y no es el único problema que pueden provocar, ya que en los casos en los que precisan de la realización de enterectomías, la aparición del síndrome del intestino corto es una complicación recurrente. Por eso, entre las ventajas del autotrasplante de intestino delgado en el tratamiento de tumores, encontramos: 

  • La resección tumoral ex vivo se lleva a cabo en un entorno sin sangre, lo que incrementa la posibilidad de obtener márgenes de resección que estén libres de tumor.
  • La exenteración del intestino delgado permite que la cavidad abdominal, el espacio retroperitoneal y el resto de órganos abdominales se hagan más visibles. Esto es especialmente importante, en cuanto a que facilita el resecado de cualquier tumor residual y de las áreas sospechosas de tener células cancerosas. 
  • En caso de ser necesario, la reconstrucción de los pedículos vasculares es más sencilla.
  • En determinadas situaciones, permite evitar las enterectomías grandes, de forma que existe menos riesgo de que el paciente desarrolle síndrome de intestino corto
  • La hemostasia o contención de la hemorragia se puede realizar de una forma más satisfactoria

En conclusión, el autotrasplante de intestino delgado es una técnica poco común, pero muy útil para casos extremos en los que el crecimiento tumoral compromete la vida del paciente. Sus características particulares eliminan las complicaciones derivadas de los alotrasplantes(entre un donante y receptor no relacionados genéticamente) y permiten llevar a cabo resecciones más limpias y eficaces, mejorando la expectativa y el pronóstico del paciente en el caso de los tumores malignos; y postulándose como el tratamiento quirúrgico estándar para los casos en los que haya lesiones benignas irresecables del mesenterio del intestino delgado. Debe llevarse a cabo por equipos con probada experiencia en el trasplante de órganos y en la cirugía del cáncer

Artículo validado por el Dr. Juan Carlos Meneu, Jefe de Servicio de Cirugía General y del Aparato Digestivo en Hospital Ruber Juan Bravo (Quironsalud) y Director Médico en Oncocir.  Especialista en Cirugía General, Aparato Digestivo de Trasplante de Órganos (European Board Certified). Profesor Titular de Cirugía en la Universidad Europea de Madrid

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