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Las claves para entender los cálculos biliares

Seguramente has oído hablar de los cálculos biliares y, sobre todo, de los cólicos que producen. Pero ¿qué son exactamente?

Se trata de acumulaciones de líquido digestivo que adquieren una textura más sólida. Se forman en la vesícula biliar, y pueden ser desde muy pequeños -del tamaño de un grano de arena-, hasta grandes como una pelota de golf.

Con los cálculos biliares pequeños y no sintomáticos, no suele ser necesario tomar medidas. Pero hay otros que crecen y provocan complicaciones, por lo que sería necesario extirparlos.

¿Qué es la vesícula biliar?

Es un órgano pequeño, parecido a una pera, que forma parte del aparato digestivo. Está ubicado bajo el hígado y su función es almacenar la bilis. Esta es un líquido que produce el hígado y que sirve para digerir las grasas.

Cuando el estómago y el intestino digieren los alimentos, la vesícula biliar libera la bilis para contribuir en el proceso. Lo hace a través de un tubo conocido como conducto biliar común, que conecta a la vesícula biliar y el hígado con el intestino delgado.

¿Por qué se forman los cálculos biliares?

No está del todo claro por qué se forman los cálculos biliares, pero hay una serie de factores que se considera que aumentan la probabilidad de que aparezcan.

· Exceso de colesterol en la bilis

El hígado de las personas que tienen niveles altos de colesterol produce esta sustancia en exceso. Esto puede provocar que el colesterol forme cristales, que luego se convierten en cálculos.

· Exceso de bilirrubina

La bilirrubina es una sustancia que se produce debido a la descomposición de los glóbulos rojos, y que contribuye al proceso digestivo, ayudando a la quema de grasas.

Algunas enfermedades, como la cirrosis hepática, las infecciones en las vías biliares y determinados trastornos sanguíneos provocan que se produzca bilirrubina en exceso, lo que contribuye a la formación de cálculos biliares.

· La vesícula no se vacía correctamente

Si la bilis de la vesícula no se vacía correctamente o con la frecuencia necesaria, se puede concentrar y, como consecuencia, formarse cálculos biliares.

¿Cómo sé si tengo cálculos biliares?

“La presencia de cálculos (litiasis) en el interior de la vesícula biliar, es lo que define la colelitiasis. La manifestación clínica más frecuente es el dolor (cólico biliar) y su diagnóstico se obtiene mediante la realización de una ecografía abdominal”, explica el doctor Juan Carlos Meneu, director de Unidad de Cirugía Hepática-Biliar-Pancreática Cirugía Oncológica en el Hospital Ruber Juan Bravo Madrid, y socio fundador de Oncocir.

Como ya hemos mencionado, es posible que se formen cálculos biliares en tu vesícula asintomáticos, y que no haya necesidad de tratamiento. Pero, si sí hay síntomas, se deben tomar medidas. Estos son:

· Dolor repentino en la parte superior derecha del abdomen o en el centro del abdomen -debajo del esternón-, que además suele ser cada vez más intenso.

· Dolor entre los omóplatos o en el hombro derecho

· Náuseas o incluso vómitos

¿Qué tratamiento se debe seguir?

Los cálculos biliares que no provocan signos ni síntomas generalmente no requieren tratamiento, como ya mencionamos. Pero, si los síntomas son graves, el único tratamiento es extirpar la vesícula. Por fortuna, no se trata de un órgano imprescindible para la vida, ya que la bilis puede llegar al intestino delgado a través de otras vías.

¿Qué se tiene en cuenta para decidir extirpar cálculos biliares?

“La presencia de cálculos en la vesícula biliar hace que se deba considerar a la enferma y valorar su tratamiento, que es únicamente quirúrgico”, explica el doctor Meneu.

El especialista en cirugía hepática-biliar-pancreática añade además cuáles son las complicaciones que origina este padecimiento, de más frecuente y menos grave a menos frecuente y más grave:

• Colecistitis: infección de la vesícula biliar.

• Colangitis: infección de la vía biliar.

• Pancreatitis: inflamación del páncreas.

“El tratamiento de la colelitiasis es la cirugía (extirpación de la vesícula – colecistectomía-), no siendo posibles otros tratamientos ya que no se pueden disolver ni eliminar los cálculos”, reitera.

Las personas a las que se les han extirpado cálculos biliares, ¿son más propensas a volver a tenerlos?

“Una vez quitada la vesícula no hay claramente probabilidad que se reproduzcan las piedras; es posible que, a largo plazo, un pequeño porcentaje de pacientes puedan volver a tener cálculos en el colédoco, el conducto biliar a través del cual la bilis producida en el hígado es conducida hasta el duodeno, lo que se define coledocolitiasis. Esta posibilidad disminuye si a aquellos que tienen cálculos en la vesícula se les realiza posteriormente una colecistectomía”, comenta el doctor Meneu.

“Hoy en día está establecido que la CPRE (una técnica endoscópica combinada con radiología) es el tratamiento de elección de la coledocolitiasis residual ya que permite, en un elevadísimo porcentaje de pacientes, extraer los cálculos del colédoco”, agrega.

¿Se puede evitar con hábitos adecuados?

“Existen factores que aumentan el riesgo de formar cálculos como el sexo (más frecuente en mujeres), la edad (el riesgo aumenta con la edad), la historia familiar y genética, o diferentes condiciones como: embarazo, obesidad, toma de estrógenos, pérdida rápida de peso, diabetes, cirrosis, o ciertas medicinas”, comenta el doctor Meneu.

“Uno de los aspectos observados es el desequilibrio persistente en la proporción de los componentes de la bilis: aumento de colesterol o de bilirrubina y descenso de lecitinas y ácidos biliares”, observa.

“Por simplificar”, concluye el especialista en cirugía biliar, “diremos que las piedras que se forman por exceso de colesterol se deben principalmente a factores de nutrición: exceso de grasa en la dieta. Las formadas por aumento de bilirrubina se deben a un exceso en la producción de la misma por cirrosis, insuficiencia hepática o anemias hemolíticas”.

Aunque no son garantía para evitar los cálculos biliares, las siguientes son algunas medidas que se pueden adoptar y reducen su probabilidad.

• No saltarse comidas.

• Perder peso lentamente (entre 0,5 y 1 kg. por semana)

• Evitar el sobrepeso y la obesidad

En definitiva, los cálculos biliares son un padecimiento que puede provocar síntomas graves e incapacitar temporalmente a la persona que los sufre, pero se pueden tratar y el paciente recuperará su calidad de vida previa al padecimiento.

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